En el mundo vertiginoso de la innovación tecnológica, el emprendimiento se erige como un faro de creatividad y ambición. Así, entre decisiones estratégicas y emocionales, se teje la historia de Julián Bender, un emprendedor que, con coraje y determinación, decide crear, hacer crecer y finalmente vender su app, dando paso a un nuevo capítulo en su viaje empresarial.

Bender es el fundador de Sirena.app, un software que facilita la gestión de mensajes en WhatsApp, Facebook Messenger o Instagram Direct. Con sus herramientas, se pueden centralizar las conversaciones desde varios equipos en una misma bandeja compartida y distribuir de forma automatizada al equipo de atención al cliente de nuestra empresa.

Sirena nace en 2016. Sus principales clientes son empresas del e-Commerce que venden todo online, pero que también necesitan dar soporte a sus clientes vía WhatsApp. “El principal problema que intentábamos resolver era que nuestros clientes se demoraban mucho en atender a sus consumidores, es decir, una persona dejaba sus datos de contacto y los negocios tardaban hasta uno o dos días en responder y está comprobado que si no lo atiendes dentro de los primeros 5 minutos, las probabilidades de ventas bajan muchísimo. Nuestra app resolvía este problema, porque tenía a todos los vendedores en esa misma app y cuando llegaba un nuevo cliente les sonaba a todos y el primero en estar libre respondía y se quedaba con el cliente. Esta forma de vender mucho más rápido hizo que los negocios aumenten sus conversiones y esto nos hizo crecer muchísimo”, cuenta nuestro invitado.

En el camino se encontraron con otro problema basado en que muchos negocios necesitaban atender el área de soporte a través de WhatsApp. “Muchos negocios tenían un Call Center, pero era mucho más fácil centralizar todo en WhatsApp. Sin dudas, resolver ese problema tenía mucho sentido para nosotros”, relata nuestro especialista.

Al principio, Sirena era una aplicación para Iphone y Android y luego le sumaron la presencia en computadoras. “Cuando empezamos a crecer, nos encontramos con mucha apertura en Brasil, Argentina y México y ahí comenzamos a crecer más fuertemente”, asegura nuestro invitado. Sin embargo, no todo fue tan sencillo: “Tuvimos el desafío de que, al cierre del 2016, nos estancamos y no lográbamos superar nuestro número. Decidimos que todos los socios teníamos que salir a vender por todo México. Nos encontrábamos que era difícil conseguir reuniones y el director de una agencia digital me dijo que iba a golpear puerta por puerta y decía que venía de Google, y, en general, en 1 de cada 2 citas que iba lograba tener una reunión sin una cita previa”, comenta Julián.

Con esa estrategia se ahorraron el proceso de llamar y agendar e iban directamente a vender, porque lograban reunirse con los gerentes muy rápidamente. “Cuando se lanza la posibilidad de conectarte con WhatsApp para poder ofrecer tu servicio, salimos a comunicar que éramos el primer CRM de WhatsApp y ya era imposible que nos rechacen cerrar un contrato”, recuerda nuestro invitado.

El éxito de Sirena era indiscutible, pero no desatendieron la diversificación, evitando darle la exclusividad a los proveedores: “Le dábamos un porcentaje del contrato a una empresa y otro porcentaje a otra empresa. Trabajando con varios proveedores minimizábamos el riesgo y nos asegurábamos de que, si uno nos quería correr del mercado, igualmente podíamos seguir operando”, destaca nuestro especialista.

La competencia era otro tema a contemplar, debido a que el entorno tecnológico evoluciona constantemente, con nuevas tendencias, estándares y plataformas emergentes, lo que añade una capa adicional de complejidad al panorama competitivo. “Al principio competíamos con nuestros proveedores y luego se empezó a llenar de competidores, pero nosotros éramos los primeros, los que mejor producto teníamos, los más avanzados y eso nos dio una ventaja de uno a dos años, pero luego de cierta cantidad de años la ventaja se equipara”, advierte Julián.

A mediados del 2020 decidieron vender la empresa. “Nos dimos cuenta de que teníamos que aprovechar la ola, crecer y ahí aparecieron 3 potenciales compradores”, narra nuestro invitado, y aclara: “No es que todos los negocios tienen que terminar así, pero lo que pasa con la tecnología, y especialmente cuando vendemos software, es que el mercado se vuelve demasiado competitivo muy rápido, entonces está la posibilidad de construir una empresa de muchos años o vender la compañía en el momento más alto, que es lo que hicimos nosotros”.

Lograron la venta de la aplicación no sólo por la calidad de su producto, sino también por una eficaz práctica del networking: “Teníamos relación con muchos de los proveedores autorizados por WhatsApp y había varios interesados en nuestro producto”, explica nuestro especialista, y recalca que “la lección más importante es empezar a generar relaciones con proveedores y potenciales compradores del negocio desde el primer día, porque nunca sabemos cuándo una relación termina siendo una alianza”.

Si hay algo de lo que se arrepiente es no haber sido tan agresivo en las ventas “desde el día 1”, lo que retrasó el crecimiento de su aplicación. “En algunos momentos no estábamos tan enfocados en vender y creo que la venta ata todo en una empresa. Si logras vender, todos los otros problemas son menores”, remata Julián.

Instagram: @jbenderk

LinkedIn: Julian Bender

X: @julian_bender

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